Un baño con final feliz!

En el post pasado hablé sobre los tóxicos que encontramos en los productos que usamos casi todos los días. Mi intención no era traumar a nadie, sino simplemente informar qué le ponemos a nuestro cuerpo y al de nuestros hijos.

¿Revisaste tu baño? ¿hay algún producto que se salve de alguno de los ingredientes que nombré en el post anterior?

Lo bueno es que la historia de terror tiene un final feliz y así como existe una larga lista de tóxicos, existe también una larga lista de alternativas de productos naturales y de algunos productos que puedes hacer tú misma (o) y que son súper fáciles y rápidos.

Acá te dejo algunos consejos para empezar el cambio:

¿Dónde buscar?

  • Ya hablé en el post anterior de “Campaign for safe cosmetics“, organización que presiona a las grandes marcas a dejar de usar tóxicos en sus productos. En esta página puedes encontrar un listado de los ingredientes tóxicos y en qué productos se encuentran. Además muestra las marcas que usan tóxicos ligados al cáncer de mamas, para que los puedas prevenir. Entre ellos se encuentran Unilever, con Dove, Axe, Suave y Clear que las encuentras en Chile. También está P&G con Cover Girl, Max Factor, Pantene, Herbal Essences y Olay: todas están en Chile. L’Oreal está también en la lista con tóxicos en maquillaje y productos para niños, así que ojo ahí.
  • En Chile, existe la organización “Te Protejo“, que incluye en su página web un listado de las marcas chilenas que testean en animales y las que no. También las marcas que promueven son libres de tóxicos así que te recomiendo mirar este sitio primero antes de comprar cualquier cosa.

¿Dónde comprar?

Hay muchas opciones y todas tienen sus pros y contras:

  • Una opción es la tienda Lush, que la encuentras en Santiago y en Viña y además venden online (por lo que podrían hacer envíos a regiones). Esta tienda tiene shampoos, acondicionadores, jabones, pasta de diente, cremas, desodorantes y muchas cosas más sin envase (las guardas en una cajita metálica) y son libres de tóxicos y crueldad animal. Pero ojo que algunos de ellos tienen sulfatos, así que mejor preguntar en la tienda o en la página web cuáles son los ingredientes. Yo les escribí para preguntar sobre los sulfatos y ésta es parte de la respuesta: “Los champús sólidos son una excelente alternativa para los cueros cabelludos sensibles, principalmente por el modo en que se utilizan. Un solo champú sólido equivale a tres botellas de 200 ml de champú líquido; así que, aunque contienen una concentración muy alta de SLS (hasta un 90%) el riesgo de irritación es muy bajo, porque sólo la espuma se aplica al pelo y al cuero cabelludo (…)”  a diferencia del shampoo líquido que se aplica directamente. Si quieres leer la respuesta completa, mándame un email y te la reenvío.
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Lush Chile
  • Otra opción es la tienda Dellanatura (yo compraba aquí mi shampoo y gel de ducha orgánicos y sin parabenos) que tiene también varios productos de cosmética e higiene personal que son naturales y/o orgánicos y también productos de limpieza como detergentes y lavalozas que son libres de productos tóxico. ¿El problema? los envases!
  • Otra tienda que me gusta mucho su formato es Aldea Nativa (hay supermercados en Australia muy parecidos a esta tienda), que también tiene muchas opciones de todo tipo de productos ecológico, que (lamentablemente) también vienen con envase. La tienda online se llama Lovinglife.cl y hacen envíos a todo Chile.
  • Por último, en ferias y mercados también puedes encontrar algunos productos. Puedes revisar también en tu supermercado las opciones de productos naturales u orgánicos, pero siempre es bueno apoyar a emprendedores (y también generar un poco de presión frente a las malas prácticas de algunos grandes supermercados).

∗ En el caso que decidas comprar con envase, recuerda siempre preferir los que se reciclan y bueno reciclarlo!!

¿Qué reemplazar?

Como he dicho desde un principio, el baño es el segundo lugar de la casa (después de la cocina) en que se generan más residuos, por eso intenta reemplazar las cosas desechables que terminarán en el vertedero. Por ejemplo, algunas de las cosas que yo reemplacé son:

  1. Cepillo de dientes: ya sabemos que el plástico no desaparece, por lo que te pido por favor (sí, por favor) cambia tu cepillo de plástico a uno de bambú. Si cambias IMG_5755tu cepillo de plástico cada 3 meses, calcula cuántos cepillos de diente has botado a la basura durante toda tu vida!. El cepillo de bambú es compostable y funciona perfecto!!. Lo puedes encontrar en la tienda Bamboo & Organics en el Drugstore y también vi que los ofrecían aquí. Para hacer este post, confirmé con mi amiga dentista que no había ninguna diferencia – respecto de la limpieza- entre el cepillo de dientes de bambú y el de plástico. Según me explicó, la gracia está en la técnica del cepillado y en que el cepillo tenga mango plano y cerdas planas: las curvas son irrelevantes. Así como me dijo mi amiga: “mientras más simple el cepillo, mejor!”.
  2. Cepillo para el pelo: aquí no hay mayor ciencia, yo reemplacé el de plástico que tenía por uno de bambú. En Chile los venden en varias
    armacias y aunque no los cambiamos tan seguido el próximo que compres podría ser compostable ¿por qué no?
  3. Esponja: mi ex esponja plástica la cambié por una que, adivinen!… también es de bambú! es compostable y funciona perfecto! También funcionan muy bien las lufas que las encuentras en tiendas de productos naturales y en Lufas Chile.

4. Tampones y toallitas: hace mucho tiempo, cuando me enteré de lo tóxicos que son los tampones y toallitas femeninas, me compré la copa menstrual.  Debo confesar que me ha costado un poco usarla pero no me doy por vencida ya que mis amigas que la usan nunca más volvieron atrás. Según lo que he leído, cuesta “agarrarle la mano” así que sigo intentando. La copa menstrual la puedes encontrar en las tiendas Dellanatura y Aldea Nativa, y también en Mialuna.cl, donde puedes encontrar toda la información que necesites. Más encima te permitirá ahorrar mucha plata ya que dura tres años o más (a los 6 meses recuperas la inversión!). Mientras tanto, reemplacé los tampones y toallitas de marcas comunes (tampax, Kotex etc) por toallitas de algodón orgánico, que no han sido blanqueadas con cloro, no tienen plástico (ni en la toallita ni en el envase) y son biodegradables. Las marcas que yo he usado son Organyc y Natracare, ambas están en Chile. Otra opción son las toallas de tela, que las puedes encontrar en Miss Moon Chile.  Yo acabo de recibir mi toallita de tela para probar que tal son.

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Hannah Pads

5. Cotonitos o bastoncitos de algodón: normalmente tienen el palito de plástico así que yo los reemplacé por papel higiénico enrollado. Cuando se me acabaron, probé con mi nueva técnica y me funcionó perfecto. También hay algunos que son de bambú y son compostables pero son bastante más caros que los de plástico.

6. Papel Higiénico (o confort): en mi casa compramos un papel que viene en caja de cartón, sin plásticos y el papel es de bambú, lo que ayuda a salvar miles de hectáreas de image.M7awsNAztDAw0E0sLcmHEBamegYgCAA=bosque ya que el bambú crece increíblemente rápido, consumiendo además menos agua. Mi papel es 100% biodegradable, libre de tóxicos y libre también (por qué no decirlo) de colusiones!. Encontrar opciones para el papel en Chile no ha sido fácil, pero he visto que algunas marcas conocidas tienen una versión ecológica, que si bien no son de bambú al menos son de papel reciclado. Si no encuentras ninguna de estas características, revisa que al menos tenga el sello de FSC sobre manejo forestal responsable.

¿Qué Puedes hacer tú misma (o)?

Falta por reemplazar el desodorante, la pasta de dientes y el jabón, que en mi caso los hago yo misma y te enseñaré como hacerlos en el próximo post.

Mucha suerte con el cambio!

✨💚🌎✨

 

Analiza y Organiza

Una vez que me interioricé con las 5 R’s, empece a buscar alternativas para rechazar, reducir y reutilizar, yendo de lo más general a los detalles.

En una casa promedio, la mayoría de la basura se genera en la cocina y en el baño. Como vamos a ir por partes, el baño lo dejaré para más adelante y empezaré con la cocina.

Reducir la basura en la cocina no es difícil pero  necesitas primero saber qué consumes, cuánto consumes y por qué lo consumes. Muchas veces vamos al supermercado en modo “automático” y compramos cosas que no necesitamos, cosas que no son la opción más sana ni sustentable, y muchas veces no calculamos bien las cantidades, lo que nos lleva inevitablemente al horrible desperdicio de alimentos.

Para poder comprar de manera inteligente, sana, sustentable y en la proporción correcta, la clave está en analizar y organizar las compras. Debo confesar que soy extremadamente (y no estoy exagerando) desordenada y desorganizada, pero al menos ahora, con mi nuevo sistema, aprendí a organizarme con las compras y con esto ahorro tiempo, plata, basura y desperdicio de comida. Si yo lo logré, cualquiera lo puede lograr.

Aquí te dejo los mini pasos para llegar a esa organización que tanta tranquilidad ha traído a mi vida!

1.- Analiza tus compras:

Esto dependerá simplemente de los hábitos alimenticios de cada persona o familia, pero lo típico, es comprar productos que vienen en envases plásticos, botellas, cajas o latas.

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Es importante tener en cuenta que reducir tus residuos implica necesariamente llevar una vida más sana y dejar de lado productos procesados que inevitablemente utilizan envases, que tienen ingredientes tóxicos o desconocidos y que no son la alternativa más saludable ni sustentable. Personalmente nunca me han gustado los sabores artificiales, así que la mayoría de los productos los preparo yo en mi casa desde cero (como mi salsa de tomates en conserva), evitando ingredientes que no conozco y que  muchas veces a penas puedo pronunciar.

Cuando analices tus compras, calcula también las cantidades. Esto es algo que me costó  mucho lograr. Antes de planificar bien mis compras, mucha de mi comida terminaba pudriéndose en el refrigerador hasta llegar al basurero. Lo que comencé a hacer (y sigo haciendo hasta el día de hoy) es lo siguiente: al momento de comprar comida tengo una lista con 2 secciones: los alimentos que duran más ( o no perecibles), como arroz, tallarines, harina, azúcar, café etc. y los que no duran tanto, como: verduras, frutas, carnes, lácteos, huevos etc.

• Los que duran más los compro SOLAMENTE CUANDO SE ME ACABAN, así me ahorro espacio en mi despensa, me aseguro que no va a quedar ningún envase perdido por atrás que eventualmente va a vencer y terminar en la basura, evito el desperdicio de comida y me ahorro la plata de comprar uno nuevo reemplazando al que ya venció.

• En el caso de las fruta, verduras, lácteos y demases que no se conservan por tanto tiempo, comencé comprando menos cantidad pero más seguido, hasta que logré encontrar la proporción perfecta. Prefiero darme la lata de ir a comprar más veces que mirar con pena mi basurero con comida perdida.

Ambos productos los compro a  granel, evitando los envases y comprando la cantidad que realmente necesito.

Finalmente, hay que considerar que los residuos no son generados sólo a partir de envases, también los productos de limpieza y detergentes tienen ingredientes dañinos para nosotros – dejando restos en nuestra casa y en nuestras cosas- y para el medio ambiente – cuando los elementos tóxicos quedan  suspendidos en el aire o se van por la cañería hasta llegar al mar.

2.- Mira tu basurero: Como es lógico, tu basura dependerá de tus compras. Debes tratar de evitar que la mayor cantidad de residuos llegue finalmente al basurero.

Analiza qué parte de esa basura pudo ser evitada desde un principio, qué cosas se podrían re utilizar, separa lo que pueda reciclarse y si tienes opción de compostar anda dejando de lado los residuos orgánicos (una vez que separas los residuos orgánicos tu basura se reduce increíblemente y además no necesitarás más bolsas plásticas para botar el resto de tu basura, ya que las podrás reemplazar forrando tu basurero con papel de diario).

Mientras más sano es tu estilo de vida, mayor será tu basura orgánica (que demora menor tiempo en descomponerse) y menor será tu necesidad de comprar productos procesados cuyos envases terminarán – si tienes suerte- en la basura (recordemos que muchas veces llegan a micro basurales, vertederos ilegales, al mar, se vuelan, etc).

3.- Una vez con la idea de lo que consumes y los tipos de residuos que generas, busca alternativas al uso de plásticos y envases:

Para esto, voy a insistir en la compra a granel, ya mostraré que comprar a granel no es imposible y tiene muchos beneficios. Así evitarás el uso de envases y podrás reusar los que ya tengas, evitando además el desperdicio de alimentos. Por otra parte, si lo que realmente necesitas, no está disponible a granel, preocúpate de elegir envases reciclables y obviamente de reciclarlos.

Se trata de ser responsables con nuestro estilo de vida, por lo que debemos buscar alternativas más amigables con el medio ambiente, cambiar ciertos hábitos de consumo o ya – si no puedes con ninguna de las anteriores- entonces al menos asegúrate que la basura que no pudiste rechazar, reducir o re utilizar, se recicle y que no termine en el mar o en donde no debe.

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Foto sacada de Multipix.com

Salsa de tomate en conserva

Sabes cuáles son los ingredientes de la salsa de tomates que compras en el supermercado? Nunca son sólo tomates, siempre tienen colorantes, preservares u otros.  Así que para evitar ingredientes que no sé lo que son y  envases que no se pueden reciclar o reutilizar, decidí hacer mi propia salsa de tomates.

En mi verdulería hay una sección de frutas y verduras que venden más baratas porque son “feas” o porque están a punto de morir. Ahí compro mis tomates, mucho más baratos y con sabor real a tomate (no ese blanco, harinoso con sabor a nada 😖).

La salsa de tomates me dura entre 2 y 3 meses dependiendo de la cantidad que haga, pero he aprendido a hacer conservas, así que hago salsa una vez cada 2 meses o cuando se me acaba.

Para esta receta, usé 1.5 kilos de tomate e hice 5 conservas de 370 gr. cada una:

Ingredientes:

  • 1.5 kg. de tomates maduros
  • aceite de oliva
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1 zanahoria
  • 2 varas de apio
  • media taza de hojas de albahaca
  • Una cucharada de aceto balsámico.
  • 3 hojas de laurel.
  • Sal y pimienta a gusto.

Preparación: puede ser en sartén o al horno.

En sartén:

En un sartén, calienta un poco de aceite de oliva y saltea la cebolla, el apio y la zanahoria (picados en cuadritos) hasta que la cebolla esté transparente. Agrega los tomates cortados en dados y los dientes de ajo cortados en cuartos. Cocina hasta que los tomates estén deshechos y agrega el aceto, la albahaca, las hojas de laurel, la sal y la pimienta. Cocina a fuego bajo por 15 minutos, retira del fuego, saca las hojas de laurel y procesa la mezcla en la juguera.

Al horno:

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Poner todos los ingredientes picados en cubos o cuartos, en una fuente para horno, agreagando un chorro de aceitede oliva al final . Deja cocinar por 20 min a 180 grados o hasta que los tomates estén deshechos y jugosos. Procesa todo en la juguera.

Para la conserva:

  • En una olla grande, hierve los frascos de conserva con sus tapas por 10 minutos, poniendo un paño de cocina al fondo de la olla para evitar el roce de los frascos. (Asegúrate que el agua cubra todos los frascos).IMG_4290
  • Llena los frascos con la salsa de tomates y cierralos fuertemente. En la misma olla con agua, hierve los frascos cerrados (ahora con la salsa de tomate en su interior) por 40 minutos a fuego medio – bajo.
  • Deja enfriar los frascos en la olla y cuando estén fríos, ponlos boca abajo en una mesa y déjalos así por una hora. Si alguno de los frascos chorrea, entonces no quedó herméticamente cerrado y deberás usar esa salsa primero.
  • Otra forma de asegurarte que los frascos se han cerrado herméticamente es cuando la tapa del frasco no está levantada y al presionarla no hace ningún ruido.
  • Con un marcador permanente, anota la fecha de la preparación de la salsa en la tapa, y así sabrás hasta cuando la puedes consumir.

Con este método de conserva, puedes guardar la salsa de tomates hasta por 6 meses.